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domingo, 4 de junio de 2017

La primacía de la Fenomenología sobre el Análisis Lógico (1)

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La primacía de la Fenomenología 
sobre el Análisis Lógico
por Hubert L. Dreyfus

.In Memoriam de Hubert Dreyfus (1929-2017), 
renombrado filósofo y profesor de filosofía
 en la U.C. Berkeley durante casi 50 años, 
falleció el 22 de abril a la edad de 87 años.


-- Parte 1  ||  Parte 2 --

1. Introducción

Cuando dictaba en Berkeley durante los años setenta, me asombró en extremo la semejanza que la concepción de la intencionalidad de John Searle mostraba respecto de la concepción ofrecida por lo vertiente husserliana de la fenomenología.2. En vista de ello, pronto me vi jugando a ser Heidegger por oposición a lo que di en ver como el Husserl de Searle. Por esa época dictamos juntos diversos seminarios sobre intencionalidad y "trasfondo" (background) --un concepto acuñado por Searle--, e intercambiamos asimismo lecturas y críticas de nuestros respectivos escritos. Yo supuse que era un signo favorable para el porvenir de la filosofía norteamericana que ambos respetásemos la fenomenología y la filosofía analítica, y que supiésemos manejarnos en ambas tradiciones.

Sin embargo, este iluminador desacuerdo sobre los fenómenos se transformó, en fecha reciente, en un debate sobre el valor de la fenomenología, y pareció ser el caso que, en vez de trascenderlo, ambos reproducíamos el viejo antagonismo entre nuestras dos tradiciones . Los provechosas discusiones que sostuvimos comenzaron a degenerar en polémicas cuando escribí "La crítica de Heidegger a la concepción de Husserl/Searle sobre la intencionalidad".3, articulo al cual Searle respondió con uno titulado "Los límites de la fenomenología".4. Aparentemente pusimos fin a nuestro diálogo cuando escribí una crítica de su libro 'La construcción de lo realidad social', titulada "Descripción fenomenológica versus reconstrucción racional".5, y Searle respondió con "Ni descripción fenomenológica ni reconstrucción racional".6, escrito donde afirmaba que siempre había practicado el análisis lógico, nunca la fenomenología. Dicho artículo concluye con una sección sobre la bancarrota de lo fenomenología, y Searle especula ahí que mi crítica de su enfoque analítico responde a un reconocimiento de su superioridad y de la subsecuente irrelevancia de la fenomenología. El presente artículo aspira a restablecer el diálogo mediante una corrección de mis atribuciones erróneas, una definición de las discrepancias que ahora doy por reales, y una defensa de la relevancia --a decir verdad, la primacía-- de la fenomenología sobre el análisis lógico.
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1. Quisiera agradecer o Jerry Wakefield por ensayar la primera formulación del concepto de acción de Merleou-Ponty en términos de reducción de tensión --cf. nuestro artículo "Intentionality and the Phenomenology of Action", en: Lepore, E. y R. Van Gulick (eds.), John Searle and His Critics, Cambridge, Mass.: Basil Blockwell, 1990--, y a Mark Wrathall por sus valiosos comentarios. Agradezco especialmente a Sean Kelly, cuyas críticas y sugerencias en respuesta a muchos esbozos de este artículo lo han cambiado y mejorado al punto de que apenas se asemeja, ahora, a la versión original. 
2. Para una exposición clara de lo concepción representocionalista de la intencionalidad de Husserl, cf. el articulo clásico de Dagfinn Follesdal: "Husserl's Notion of Noema", en: Dreyfus, Hubert l. y Harrison Hall (eds.), Husserl, Intentionality and Cognitive Science, Cambridge, Mass.: MIT Press, 1982.
3. Dreyfus, Hubert L., "Heidegger's Critique of the Husserl/Searle Account of Intentionality", en: Social Research, 60 (1993), nº1
4. Searle, John, "The limits of Phenomenology", en: Heidegger, Coping, and Cognitive Science: Essays in Honor of Hubert L. Dreyfus, Volume Two, Cambridge, Mass.: MIT Press, 2000.
5. Dreyfus, Hubert l., "Phenomenological Description versus Rational Reconstruction", en: Revue Internationale de Philosophie, 1999.
6. Searle, John, "Neither Phenomenological Description nor Rotional Reconstrution", en: Revue Internationale de Philosophie, 1999.
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Hubert Dreyfus
Veo ahora, gracias a las respuestas de Searle a mis artículos tempranos, que erróneamente interpreté su análisis lógico del comportamiento .7 y de los hechos sociales como una extensión de la fenomenología husserliana. Veo, además, cuál fue el motivo de ese error. El análisis lógico del comportamiento y de los hechos sociales propuesto por Searle se apoya en un análisis de la intencionalidad de aquello que, según Searle, constituye una subclase importante de cada uno de los siguientes dominios: en el caso del comportamiento, la acción intencional .8 (v.gr., la que trata de hacer algo consciente o inconscientemente), y, en el caso de los hechos sociales, los hechos institucionales (v.gr., los hechos que configuran derechos y obligaciones). A menudo Searle recurre a estos fenómenos cuando expone su concepción lógica, por motivos pedagógicos. Erróneamente concluí que Searle proponía una descripción fenomenológica de estos dominios limitados, y que cometía el error fenomenológico de generalizar sus conclusiones o todo comportamiento y hecho social, incluidos el 'manejo absorto' y las normas sociales que , según afirmé, daban cuenta de un tipo distinto y más básico de intencionalidad que los fenómenos analizados por él. Ahora entiendo que, al analizar el papel de las representaciones proposicionales en la constitución de las acciones y hechos institucionales, Searle practica el análisis lógico en vez de la fenomenología, y, dado que no practica la fenomenología, a fortiori no practico mala fenomenología.
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7. En vista de que necesito un término aplicable a toda suerte de actividad directa, no puedo emplear "movimiento", que no es en absoluto intencional, ni "acción", cuya interpretación común involucra una intención explicita. Usaré, por consiguiente, el término "comportamiento", antes usada por Merleau-Ponty.
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8. Para Searle, lo expresión "acción intencional" es redundante, pero dado que pretendo mostrar la idea de que hay otro tipo de comportamiento al cual llamaré "manejo absorto" (absorbed coping) --que tiene intencionalidad mas no es intencional en el sentido fuerte de un agente que se mantiene al tanto de lo que trata de hacer--, usaré el término "acción intencional" paro referir al comportamiento en el cual el agente tiene en mente lo que trata de conseguir.
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Sin embargo, puesto que ahora entiendo lo que Searle estó haciendo, me veo ante problemas afines respecto de su análisis lógico del comportamiento y los hechos sociales. Sostendré, en las líneas siguientes, que el análisis lógico del papel constitutivo de las representaciones mentales que Searle realiza fracasa en asumir seriamente la distinción que separa al manejo absorto y los normas sociales, por un lado, de la acción esmerada y los hechos institucionales, por el otro. En visto de que Searle puede extender su noción de representación proposicional hasta abarcar lo totalidad de comportamientos y fenómenos sociales, intentaré mostrar que, al hacerlo, oculta una distinción lógica y fenomenológica importante entre las representaciones dependientes del contexto y las independientes, y que tal distinción es crucial para entender el papel causal de lo intencionalidad.

2. La acción según Searle

Searle afirma que, paro ser una acción, un movimiento debe ser causado por una intención en la acción, es decir, una representación proposicional de sus condiciones de satisfacción. Aplicando la fenomenología del manejo absorto cotidiano de Merleau-Ponty, respondí a lo que, según asumí entonces, era la conclusión de Searle, a saber, que el agente debe ser capaz de reconocer por anticipado qué ha de contar como éxito en todos los casos de comportamiento. Sostuve que Searle había descrito correctamente la acción intencional, pero añadí que el manejo absorto no exige que los movimientos del agente estén gobernados por intenciones en la acción que representen sus condiciones de éxito, esto es, lo que el agente trata de conseguir. Más bien, afirmé, en el manejo absorto el cuerpo del agente es inducido a moverse para reducir lo sensación de desviación de una Gestalt satisfactoria, sin saber como qué ha de ser esa Gestalt satisfactoria antes de alcanzarla. Así, en el manejo absorto, más que la sensación de tratar de alcanzar el éxito, se tiene la sensación de ser movido hacia un equilibrio. Como Merleou-Ponty plantea: "Mover el cuerpo es aspirar o las cosas por mediación suyo, es permitir que uno mismo responda a su llamado, un llamado de las cosas que opera sobre el cuerpo con independencia de cualquier representación" .9.

A fin de captar el fenómeno de manejo absorto, examinemos un golpe de tenis. Un principiante o alguien fuera de forma podría darse cuenta del esfuerzo que efectúa para conservar el ojo en la pelota, mantener la raqueta perpendicular a la cancha, golpear lo pelota en ángulo recto, etc. Ante lo presión del juego, incluso un experto podría estar intentando lograr el punto o siquiera una devolución. Mas, cuando somos especialistas del juego, no perturbados por la presión del triunfo y favorecidos por la situación al punto de ser absorbidos por el flujo, entonces, al no sentir nada en absoluto, sentimos que la actividad en curso es causada por las condiciones percibidas y no por nuestras voliciones. Sin mediar intento, sentimos cómo nuestro brazo sale disparado y todo nuestro ser es arrastrado a la posición óptima, mientras la raqueta forma el ángulo óptimo con la cancha --un ángulo del cual no es preciso ser consciente siquiera--, ello a fin de completar la Gestalt formada por el terreno, el adversario en movimiento y la cercanía veloz de la pelota .10.
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9. Merleau. Ponty, Maurice, Phenomenlogy of Perception, traducción de Colin Smith, Londres/Nueva York: Routledge and Kegan Paul, 1962; Nueva York: Humanities Press, 1962, p. 139. Énfasis mío. [Hay versión castellana: Fenomenología de lo percepción, México: Fondo de Cultura Económica, 1957. (N. del T.)]
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10. Existe uno largo tradición zen según la cual uno debe superar el intento o "esfuerzo" y, simplemente, responder. Ésta es, asimismo, lo recomendación típica de cualquier entrenador. Acoso su versión más popular sea el consejo de Obi Wan Kenobi al tenso y esforzado Luke Skywolker: "Usa la fuerza, Luke".
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Llegado este punto de nuestro debate, Searle efectuó un movimiento que, a mi entender, confirmaba un intento de aplicar la fenomenología de la acción intencional a todo comportamiento. Insistió en que el manejo absorto no es en sí un tipo de intencionalidad sino que "la intencionalidad se sitúa en el nivel de las habilidades básicas (background abilities)".11. Planteado por Searle, este lema parecía ser la afirmación fenomenológica de que, al actuar, el agente debe tener en la mente (o por lo menos ser capaz de tener en la mente) aquello que está intentando hacer, y que todo cuanto además se requiere para cumplir la acción debe entenderse en términos de capacidades básicas no representacionales, a su vez causantes de movimientos subsidiarios que, como tales, no tienen condiciones de satisfacción. Me pareció que esto era una mala caracterización del fenómeno del manejo absorto, pero ahora entiendo que esa afirmación de Searle no aspiraba a ser en absoluto uno afirmación fenomenológica como sí, más bien, una afirmación lógica. 12.
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11. Searle, John , "Response: The Background of Intentionality and Action", en : lepare, E. y R. Van Gulick (eds.), John Searle and His Critics, o.c., p. 293 .
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12. También me confundió el recurso de Searle a ejemplos como el de aquel jugador de tenis especialmente atento a su desempeño, vista lo proximidad de un torneo. Ante tales ejemplos, yo asumí que tener una intención en la acción redundado en prestar estrecha atención a cada paso de lo que uno hacía --del modo en que las principiantes se concentran en cada paso de su actuación--, o cuando menos en monitorear lo que uno hacia --del modo seguido por los expertos cuando se hallan bajo presión. Mas, en contraste con esto tendencia equívoca por avalar su concepción de la acción refiriendo a casos de acción concentrada y esmerada, Searle es consciente de que la acción intencional puede ser espontánea y vacía de pensamientos, como en su ejemplo de alguien que salta y posea alrededor de la sala mientras reflexiona sobre un problema filosófico. Comprendo, ahora, que Searle privilegia el fenómeno del esfuerzo que implica padecimientos por razones pedagógicas. En casos semejantes, se asume como específicamente claro que los movimientos del agente son causados por lo que él trata de hacer, de forma que son claramente gobernados por lo que Searle denomina una representación de las condiciones de éxito de la acción.
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Con todo, el análisis lógico de Searle me deja ante un nuevo problema. Dado que no todo movimiento involucrado en una acción tiene sus propias condiciones de satisfacción, éste no debería tener intencionalidad, salvo que, como Searle indica, cada movimiento componente hubiera sido efectuado intencionalmente. Así, en el caso de mi ejemplo del tenis, el drive forehand reductor de tensión que he descrito como un componente de la acción de conseguir el punto, no tendría intencionalidad desde su análisis ya que, al igual que la ejecución de capacidades básicas, no tiene condiciones de satisfacción, y pese a ello es realizado intencionalmente. la solución de Searle refiere que, para contar como intencional, cada movimiento subsidiario debe ser gobernado por una intención en la acción. Como él mismo indica: "La intencionalidad se asienta en (reaches down) el nivel inferior de los acciones voluntarias. Así, por ejemplo, la intencionalidad de un esquiador se sitúa en el nivel de conseguir bajar la montaña. Ello, no obstante, cada movimiento subsidiario es un movimiento intencional. Cada movimiento es gobernado por lo intencionalidad del flujo ..." 13. (------13 Ibid.)

Searle añade que "la única causa en cuestión podría ser el hecho de que en realidad yo lo estoy haciendo intencionalmente en tanto ello se opone o una experiencia pasiva" .14. Únicamente así, según Searle, podemos explicarnos cómo todos los movimientos subsidiarios involucrados en una acción son intencionales, aun cuando únicamente la acción global tengo condiciones de satisfacción. No debería sorprender, por lo tonto, que yo supusiera que Searle pretendía subsumir todo comportamiento, incluido el manejo absorto , en su análisis lógico de la acción intencional, y que me mostrara crítico de su intento porque no dejaba en claro, justamente, cómo así la intencionalidad se desplaza de una intención en la acción que sólo representa las condiciones finales de satisfacción a todo el movimiento del flujo .15.
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14. Ibid., p. 294.
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15. Merleau-Panty formula igual objeción usando términos cartesianos: "Todavía necesitamos comprender por medio de qué proceso mágico la representación de un movimiento causa, precisamente, que el movimiento sea realizado por el cuerpo". Y agrega: "El problema puede resolverse siempre y cuando dejemos de establecer una distinción entre el cuerpo como un mecanismo en si mismo y lo conciencia como siendo para sí misma". (Phenomenology of Perception, a.c., p. 139). Es importante notar que Merleau-Ponty uso "mágico" de dos maneras. Aquí usa el término peyorativamente, para mostrar que una afirmación causal está basada en una ontología que la torna incapaz de dar cuenta del modo como puede implementarse. Posteriormente uso "mágico" paro mostrar que no hay modo corrientemente concebible de cancelar la afirmación causal. (Cf. la nota 18).
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Ahora bien, precisamente es Merleau-Ponty quien aborda el problema. Él denomina "intencionalidad motora" al fenómeno de manejo absorto, y afirma que es una forma básica de intencionalidad, descuidada por quienes suponen que en todo comportamiento los movimientos del agente deben ser guiados por lo que el agente (consciente o inconscientemente) está tratando de conseguir. De acuerdo con Merleau-Ponty, en el manejo absorto la situación induce al cuerpo del agente o realizar una serie de movimientos que se sienten apropiados sin que él requiera, en forma alguna, anticiparse a lo que contaría como éxito. En el caso de un swing de tenis apropiado (distinto de un retorno exitoso), no hay manera de especificar el éxito de antemano. Antes bien, lo absorción de mi respuesta debe disminuir una tensión sin saber yo de antemano cómo alcanzar el equilibrio y lo que sentiría al estar ahí.

Para ver que normalmente estos dos tipos de satisfacción --propiedad (appropriateness) y éxito-- son separables, basta notar, siguiendo mi ejemplo del tenis, que así como yo podría efectuar un retorno que se sintiese correcto y constatar que la pelota no aterriza en el terreno de mi oponente (debido a una ráfaga inesperada de viento), así también, recíprocamente, yo podría efectuar un retorno que se sintiese torpe y advertir, pese o ello, que la pelota aterriza con éxito en el terreno contrario .16. Por lo mismo, lo que sea que haga satisfactoria a la percepción del manejo absorto debe ser independiente del éxito logrado. El fenomenólogo existencial es inducido entonces a contemplar, además de las condiciones de éxito de Searle, lo que podríamos denominar condiciones de mejora.
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16. Justamente Timothy Gallwey, el famoso entrenador "zen" de tenis, se vale de la separación entre estos dos modos de comportamiento. Gallwey pide a su estudiante que imagine ser la estrella de una película sobre tenis, y le dice que ahora están filmando la escena en la cual gana el encuentro. Yo se tiene una toma de la pelota desplazándose a gran velocidad hacia la esquina distante de la cancha, ahora se quiere una toma del swing. Así, el estudiante puede relajarse y efectuar un swing que se sienta bien, sin tratar de golpear la pelota en la cancha. Justamente porque no trata de hacerlo, es usual --para sorpresa del estudiante-- que la pelota caiga en la esquina distante del terreno contrario.
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Ya aclarado el fenómeno, queda claro también que la intención en la acción no necesita asentarse (reach down) ni gobernar el flujo directamente. Las condiciones de mejora podrían cumplir la labor de gobernar directamente los movimientos subsidiarios del agente, en lugar de las condiciones de éxito de la acción. Conque la intención en la acción sería apenas una ocasión detonada por el manejo absorto, el que a su vez causaría, directamente, los movimientos corporales.

A fin de entender la intencionalidad motora y su tipo de causalidad, consideremos primero un juego en el que uno de los participantes guía al otro en la búsqueda de algún objeto oculto mediante las expresiones "frío" o "caliente".  En este caso, el agente es guiado por las pistas sin saber adónde conducen. Desde luego, en el juego del frío-caliente el jugador que da las pistas necesita saber dónde está el objeto oculto, y aquí Merleau-Ponty admite la imposibilidad aparente de que un agente pueda desplazarse intencionalmente hacia la satisfacción sin sentir lo que ha de contar como un éxito. Con la certeza de que ninguna teoría sobre la función cerebral concebible en su tiempo podría explicarlo, Merleau-Ponty denominó a este fenómeno "mágico" .17
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17. Merleau -Ponty, Maurice, Phenomenology of Perception, o.c., p . 103.
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Afortunadamente, Walter Freeman , neurocientífico de la Universidad de Berkeley, ha puesto a prueba un modelo de aprendizaje que se adapta para mostrar cómo, al operar como un sistema dinámico, el cerebro podría causar un movimiento que obtenga éxitos sin representarse en forma alguna sus condiciones de éxito .18. Conviene tener en mente el modelo de Freeman para describir y sustentar la asombrosa concepción de Merleau-Ponty según la cual, pese a que el manejo absorto tiene condiciones de satisfacción, estas condiciones no han de guiar necesariamente los movimientos del agente y, de hecho, no pueden ser conocidos por el agente antes de que su sensación sea satisfecha.
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18. Freeman, Walter J., "The Physiology of Perception", en: Scientific American, 264 (19910), pp. 78-85, y Freeman, W. J. y K.A. Grajski, "Relation of Olfactory EEG to Behaviar: Factor Analysis", en: Behavioral Neuroscience, 101 (1987), pp. 766-777.
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Según el modelo de aprendizaje de Freeman, cuando un animal encuentra un estimulo y responde de un modo que produce satisfacción, forma conexiones neuronales tales que, encontrado nuevamente el mismo tipo de estímulo, ellas producirán un estallido de actividad neuronal global cuyo estado de energía ocupa un punto en un paisaje de energía. Un punto en este paisaje es la cantidad de energía que la configuración entera requiere para estar en dicho estado, y los puntos alrededor de ese punto requieren mayor o menor energía. Un estado de energía mínimo es denominado "cubeta de atracción" (basin of attraction) o "atractriz" (attractor). En el modelo de aprendizaje de Freeman, el cerebro forma una nueva atractriz todo vez que el animal aprende a responder a un nuevo tipo de situación.

Aplicando el modelo de Freeman a lo acción, podemos suponer que, mediante lo exposición a satisfacciones y frustraciones ocasionados por ciertas acciones en una serie de situaciones, el sistema sensorio-motor forma un paisaje de atracción modelado por las posibilidades de acción exitoso en ese tipo de situación. Una percepción nuevo desplaza el estado del sistema a la vecindad de una alractriz específico. Esto causa que el organismo se desplace con el fin de aproximar el estado del sistema o la base de dicha cubeta de atracción. Ahora bien, en mi ejemplo del jugador de tenis, la experiencia de uno tensión que lo arrastra a moverse hacia una Gestalt satisfactoria estaría correlacionada con la tendencia de su sistema sensorio-motor a relajarse en un estado específico de energía mínima.

En todo momento el sistema, como en el caso del jugador de "frío" y "caliente", se halla en un estado cercano o distante de la base de alguna cubeta específica. No obstante, si ello fuera todo cuanto ocurre en el cerebro, la persona sería como un jugador que únicamente puede conjeturar hacia dónde ver en el momento siguiente, de modo que a lo sumo podrá encontrar lo que busca por ensayo y errar. En términos de Merleau-Ponty, para que el sistema produzca el comportamiento apropiado, de algún modo tiene que estar desde ya en su objeto. 19.

Por fortuna, el paisaje de energía ofrece más información que sólo "frío" o "caliente". En nuestro caso hipotético, apenas el jugador de tenis con experiencia percibe la situación, poniendo o su sistema sensorio-motor bajo el influjo de una atractriz específico, su cerebro le dice a su cuerpo --por ponerlo así-- qué dirección de movimiento creciente lo calentaría más sin decirle dónde está el punto más caliente. Así, el sistema induce al jugador a efectuar los movimientos que producen uno aproximación de su estado cerebral al punto accesible más bajo en su paisaje de energía actual, sin precisar representarse dónde está ese punto más bajo o cómo llegar ahí. Como Merleau-Ponty ya imaginaba, el cerebro se desplazaría simplemente hacia una tensión menor, del modo en que una burbuja de jabón se relaja en una forma esférica sin representar en absoluto la forma esférica hacia la cual tiende.

La analogía puede ser ampliada hasta captar lo diferencia básica entre las concepciones de Merleau-Ponty y Searle sobre el papel causal de un acto de volición. Un rasgo interesante del modelo de Freeman es que, cuando el estímulo de la situación actual detona un estallido de actividad neuronal que forma un paisaje de atracción específico, éste último toma el control y el sistema se relaja en una atractriz específica. Así, una vez que el input ha puesto al sistema dentro del paisaje de atracción, el estímulo puede ser "deshechado" (thrown away), como Freeman plantea.
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19. Merleau-Ponty, Maurice, Phenomenology of Perception, o.c., p. 446.
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Dado el modelo de Freeman, uno puede asumir, como afirma Searle, que, en el caso de la acción, la intención en la acción alcanza el nivel de habilidad. Pero Freeman, a diferencia de Searle, tiene una concepción de la causalidad involucrada que le permite explicar cómo la intención en la acción sólo indirectamente se asienta (reach down) y gobierna cada movimiento. La intención en la acción meramente coloca al sistema en un paisaje de atracción específico. Acto seguido, el cerebro correlato de la intención en la acción no estaría ya causalmente activo en forma directa, sino que, como quien dice, sería deshechado a medida que la dinámica del paisaje de atracción toma el mando y guía los movimientos del agente.

Así, el sistema motor podría desplazarse hacia un estado de equilibrio, no gobernado siquiera por la representación mínima de ese equilibrio final. Este modelo correspondería a la reducción de tensión de un agente que, en vez de posicionar el objeto, está en él --tal la concepción de Merleau-Ponty. También explicaría por qué, en el caso de las acciones genuinas, tiene que haber una intención previa para empezar una acción .20., y por qué no es necesario que uno intención en la acción acompañe la acción. El modelo de reducción de tensión explica además cómo, lo mismo que en mi ejemplo del tenis, si bien puedo tener uno intención poro conseguir el punto, el manejo absorto efectivo, que consiste en mi ser inducido a realizar el swing apropiado, se lleva a cabo sin que haya condiciones de éxito poro el swing previas a su realización satisfactoria .
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20. Ello no obstante, esto concepción dejaría sin explicación cómo, en casos de "manejo absorto" tales como pararse a distancia, que usualmente se adoptan sin ser iniciados por ninguna intención en la acción, el cerebro es puesto en el paisaje de atracción apropiado. En vista de que el manejo contextual en curso, que Heidegger y Merfeau-Ponty ven como guía constante de la acción, aún no ha sido tomado en serio por la ciencia cognitiva, no debería sorprender que todavía no existan neuromodelos de esta capacidad.
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El modelo de Freeman permite así que resolvamos el rompecabezas de cómo cada movimiento subsidiario de una acción, si bien no tiene condiciones de satisfacción, puede, ello no obstante, ser intencional. En lugar de vernos obligados a suponer que una intención en la acción ha de asentarse (reach down) y gobernar directamente codo movimiento subsidiario (trasladando su intencionalidad a cada uno, de alguna forma misteriosa), desde la concepción de Merleau-Ponty y de Freeman, la intención en la acción detonaría el manejo absorto que tendría su propio tipo de intencionalidad. 21.
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21. Desde esta perspectiva, la distinción entre una intención previa y una intención en la acción sería eliminada en el manejo absorto, dado que un acto de volición causaría, mas no acompañaría, al manejo absorto.
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En respuesta a mi detallada exposición fenomenológica y neurológica de la diferencia entre la intencionalidad de la acción y la intencionalidad del manejo absorto, Searle ha aclarado su posición. Ahora, en vez de intentar asimilar el manejo absorto o su concepción de la acción por medio de lo aparente afirmación fenomenológica de que la intencionalidad alcanza siempre el nivel de la destreza, Searle sostiene que mi atribución de una afirmación fenomenológica fue, desde un inicio, errada. Afirma que nunca estuvo haciendo fenomenología sino, más bien, análisis lógico. Concede ahora que en el manejo absorto el agente no precisa contar con una representación del estado final (end-state) paro desplazarse hacia él --que el agente sólo puede averiguar cómo se siente el equilibrio final cuando llega ahí. Así, pese o que todos sus ejemplos anteriores sugieren, en apariencia, que una representación proposicional que representa las condiciones de satisfacción de una acción debe ser no deíctica (non indexical), ahora quiere dejar en claro que su noción técnica de representación proposicional puede extenderse al manejo absorto. Dice: "En mi concepción [ambos tipos de intencionalidad] son formas de intencionalidad en el sentido de que pueden tener éxito o fallar" .22. Es de presumir que, para Searle, las condiciones de satisfacción en una circunstancia de manejo absorto consisten en que tal movimiento reduce tal tensión. Así, para conservar lo generalidad de su análisis lógico de la acción, Searle está dispuesto o extender su noción de representación proposicional de los condiciones de satisfacción de una acción hasta abarcar tanto una descripción general de lo que se intento lograr como uno referencia demostrativa a lo que sea que el agente siente como una mejora ocasionada por un movimiento particular en esta situación particular.
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22. Ibid., p . 294
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En síntesis, para analizar el manejo absorto, la noción de representación proposicional ha de extenderse hasta abarcar los deícticos (indexicals). Éste puede no ser un problema si, como Searle, uno está interesado en el análisis de una vasta clase de fenómenos --todos los tipos de comportamiento, en este caso; no obstante, al extender así la noción de representación proposicional, uno oculta los problemas planteados por quienes buscan distinguir los formas conceptuales y no conceptuales de contenido intencional, arriesgándose a brindar apoyo a los representacionalistas en psicología cognitiva y en neurociencia.

No profundizaré aquí en lo cuestión de si lo noción de representación proposicional puede extenderse exitosamente, como Searle afirma, hasta abarcar la sensación de reducción de tensión que el manejo absorto requiere. Paro mostrar la primacía de lo fenomenología sobre el análisis lógico, lo importante es que, aun si Searle tiene éxito al definir un sentido extendido de representación proposicional que abarque todos los formas de comportamiento, dicho análisis lógico necesariamente obviará el carácter especial y la prioridad causal del manejo absorto.

Hay tres problemas distintos aquí: (1) si, en el caso de los acciones iniciadas por una intención en la acción, se precisa que la intención en la acción sea la causa directa de los movimientos corporales; (2) si podría haber un manejo absorto no iniciado por una intención en la acción, y (3) si toda acción es dependiente de semejante manejo absorto.

1) El análisis lógico de Searle muestra convincentemente que, para contar como acción, un movimiento debe ser causado por una intención en la acción, y tanto la descripción fenomenológica como el modelo de la atractriz de Freemon concuerdan con Searle al sugerir que una acción intencional debe ser, en efecto, causada por una volición. Pero hay una diferencia importante entre las conclusiones lógicas de Searle y las conclusiones fenomenológicas y neurológicas. Searle asume que sólo hay un tipo de causalidad intencional, y que, por consiguiente, la intención en la acción que causa los movimientos corporales debe asentarse y gobernarlos directamente, en tanto Merleau-Ponty y Freeman sostienen que la intención en la acción sólo es una causa ocasional que meramente inicia el maneio absorto que lleva a cabo la acción. Desde su enfoque, los relaciones causales entre la intención en la acción y el manejo diestro son más complejos que la dependencia unívoca propuesta por el análisis lógico. Es cierto que los acciones deben ser ocasionadas por una intención en la acción con condiciones de satisfacción, pero la realización de tales acciones depende de la contribución causal del manejo absorto con sus condiciones de mejora. Se tiene así que cada forma de intencionalidad necesita a la otra. Son lo que Heidegger llamaría "equiprimordiales".


2) Uno vez visto que el papel de la intención en lo acción puede ser simplemente la detonación del manejo absorto, lo cuestión planteada es si uno necesita siempre una intención en la acción para iniciarlo. Lo fenomenología muestra entonces que hay muchos comportamientos que no tienen condiciones de satisfacción sino únicamente condiciones de mejora. Por ejemplo, la distancia que uno adopta respecto de sus compañeros en cualquier cultura particular depende de una socialización en lo que se siente apropiado .23. En ocasiones, este sentido de la distancia apropiada forma parte de una acción con condiciones de satisfacción, como cuando alguien intenta iniciar una conversación y adopta la distancia apropiada para entablarla, pero a veces, como cuando dos o tres personas se hallan juntas en un ascensor, uno simplemente adopta lo distancia que se siente correcta. En tales casos, no parece ser que se requiera intención alguna para iniciar el movimiento corporal.
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23. Más al respecto en la tercera sección
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En todo caso, lo concepción de Searle de un contenido proposicional que causa el movimiento corporal podría no funcionar como uno concepción causal aun si extendemos el contenido intencional requerido a los deícticos (indexicals). Dado que no hay forma de representar de antemano lo que va a experimentarse en un movimiento como una meiora, la condición de que tal movimiento reduce tal tensión no puede ser una causa. Todo lo que el agente puede hacer es responder al influjo de la situación particular reduciendo la tensión momento a momento hasta que el equilibrio final sea conseguido.

Por estas razones, podemos ver que, en algunos casos cuando menos, el manejo absorto es más fundamental que la acción intencional.

3) En general, la ocurrencia de una acción intencional sólo es posible en el marco (background) de un manejo absorto en marcha --lo que Wittgenstein denomina el hallazgo de la propio manera de hacer en el mundo. Así, en último análisis fenomenológico, el manejo absorto, en tanto condición de posibilidad que enmarca todos los formas de comportamiento, es fundamental.

Tal dependencia de la acción intencional respecto del manejo absorto queda oculta cuando la noción de representación proposicional, desarrollada para dar un análisis lógico de la acción intencional, se extiende hasta abarcar el fenómeno de manejo absorto. Únicamente la fenomenología puede revelar que estos dos tipos de comportamiento son distintos y que, entre ambos, el manejo absorto es el primordial.



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Ref. La primacía de la Fenomenología sobre el Análisis Lógico
Autor: Hubert L. Dreyfus
Traducido del inglés por Martín Oyata

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