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martes, 4 de octubre de 2016

El Ser Humano Como Constructor de Conocimiento (3)

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El Ser Humano Como Constructor de Conocimiento:
El Desarrollo de las Teorías Científicas
y las Teorías Personales
por Luis Botella

- 1ª parte | 2ª parte | 3ª parte -

Cognición y Emoción: 
La Integración como Proceso Evolutivo

El interés creciente por los procesos evolutivos durante la etapa adulta del ciclo vital ha puesto en evidencia la dificultad, anticipada por Kelly (1955/1991) de aislar los procesos cognitivos de los afectivos. Un número significativo de autores en esta línea (véanse Basseches, 1984; Haviland y Kramer, 1991; Kramer, 1990; Kramer y Haviland, 1989; Labouvie-Vief et al., 1989; Malatesta e Izard, 1984; Rybash, Hoyer, y Roodin, 1986) han destacado como característica del desarrollo adulto la integración de cognición y emoción.


El Ser Humano Como Constructor de Conocimiento (2)

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El Ser Humano Como Constructor de Conocimiento:
El Desarrollo de las Teorías Científicas
y las Teorías Personales
por Luis Botella

- 1ª parte | 2ª parte | 3ª parte -

Desarrollo y Complejidad: El Principio Ortogenético de Werner

Uno de los avances más significativos en el estudio del desarrollo humano ha sido el paso del interés por las etapas al interés por los procesos. Las primeras teorías evolutivas, a principios de este siglo, eran meras elaboraciones de modelos de ampliación, ciclos o estadios, vinculados causalmente a la edad cronológica. El desarrollo se consideraba poco más que un desplegamiento de potencialidades naturales fruto de la maduración psicofisiológica del sujeto. Dichas teorías se fundamentaban en una filosofía vitalista y teleológica, según la cual el ser humano se consideraba dotado de un elan vital bergsoniano, y formando parte de un plan predeterminado de creación especial que determinaba el porqué final de su existencia. Por lo tanto, el interés residía en describir las etapas por las que atravesaba su evolución, y no los procesos subyacentes al cambio.

El Ser Humano Como Constructor de Conocimiento (1)

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El Ser Humano Como Constructor de Conocimiento:
El Desarrollo de las Teorías Científicas 

y las Teorías Personales
por Luis Botella

- 1ª parte | 2ª parte | 3ª parte -

Una de las premisas compartidas por todas las teorías constructivistas en psicología es la de que el conocimiento humano se caracteriza por procesos proactivos de atribución de significado a la experiencia (Mahoney, 1988, 1991). Estos procesos revisten una naturaleza anticipatoria, y su finalidad es la de predecir y controlar el curso de los acontecimientos (Kelly, 1955/1991). Dicha naturaleza es esencialmente equiparable a la del conocimiento científico, de forma que éste y el conocimiento personal comparten una serie de aspectos comunes en cuanto a sus procesos básicos. Por ejemplo, ambos (conocimiento personal y conocimiento científico) se caracterizan por la abstracción de similitudes y diferencias, la formulación de anticipaciones o hipótesis, la operacionalización de las variables, el contraste de hipótesis y la revisión del marco teórico a la luz de la experiencia.


La metáfora del ser humano como científico (Kelly, 1955/1991) no es exclusiva de la TCP. En las últimas décadas ha ido ganando popularidad entre la comunidad psicológica debido a la recuperación del interés por los procesos mentales humanos, proscritos durante años por el conductismo ortodoxo. Además de estar implícita en el trabajo pionero de Heider (1958) e Inhelder y Piaget (1958), también algunos teóricos de la personalidad (por ejemplo, Berzonsky, 1989, 1990, 1992; Epstein, 1973; Howard, 1986; Johnson et al., 1988), los proponentes de las psicoterapias cognitivas (por ejemplo, Beck et al., 1979; Ellis, 1973; Guidano, 1991; Mahoney, 1991), los investigadores interesados en el desarrollo a lo largo del ciclo vital (D. Kuhn, 1989; Rybash, Hoyer, y Roodin, 1986; Smith y Baltes, 1990), los científicos cognitivos (por ejemplo, Glaser, 1984; Nisbett y Ross, 1980) y algunos filósofos interesados en la epistemología (Toulmin, 1972) basan sus trabajos en la concepción del ser humano como agente proactivo en la construcción de significado. También los teóricos constructivistas en psicología de la educación (por ejemplo, Harri-Augstein y Thomas, 1991) son explícitos al respecto; Novak (1993), por ejemplo, afirma: