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domingo, 12 de febrero de 2017

La Activación Conductual

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La Activación Conductual (AC) es una terapia de comportamiento de tercera generación para tratar la depresión. Es una de las muchas psicoterapias analíticas funcionales que se basan en el modelo psicológico de Skinner de cambio de comportamiento, generalmente referido como análisis de comportamiento aplicado. Esta área es también una parte de lo que se denomina análisis clínico del comportamiento (ACC) y constituye una de las prácticas más efectivas en la práctica profesional del análisis de la conducta. (Wikipedia)


martes, 31 de enero de 2017

La Psicología Positiva, por Marino Pérez-Álvarez (4)

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Marino Pérez-Álvarez es Psicólogo clínico y Catedrático de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos en la Universidad de Oviedo.

La Psicología Positiva: Magia Simpática, por Marino Pérez-Álvarez
Parte 1 - Parte 2 - Parte 3 - Parte 4 -

LA INSOLVENCIA DE LA FELICIDAD COMO PRINCIPIO DE LA VIDA

La felicidad, cualquier cosa que sea, se ha convertido en el valor y mantra  sobre el que parece  gravitar la vida en  la sociedad  contemporánea. El giro de la felicidad cree sostenerse en un principio como el de la gravitación universal. Así como decimos que “todos los cuerpos tienden a caer hacia el centro de la tierra en virtud de la ley de la gravedad”, se dice  también  que “todos  los hombres quieren ser felices en virtud de una supuesta ley de la felicidad”. La formulación clásica  de este principio se encuentra en Séneca: “Todos los hombres, hermano Galión, quieren vivir felices,” (Sobre  la felicidad, frase inicial). Una versión comercial actual, de amplio  consumo popular,  la ofrece su Santidad el Dalai Lama urbi et orbi cuando  dice: “Creo que  el propósito fundamental de nuestra vida es buscar la felicidad.” (El arte de la felicidad, p. 6). La PsP parece tomar este principio como un hecho o fenómeno natural y universal, como si la palabra “felicidad” de cada idioma nombrara una hebra natural del ser humano que cada época ha reconocido (eudaimonia, felicitas, happiness, felicidad, etc.).

La Psicología Positiva, por Marino Pérez-Álvarez (3)

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Marino Pérez-Álvarez es Psicólogo clínico y Catedrático de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos en la Universidad de Oviedo.

La Psicología Positiva: Magia Simpática, por Marino Pérez-Álvarez
Parte 1 - Parte 2 - Parte 3 - Parte 4 -

EL LADO NEGATIVO DE LA PsP

Por más que exhibe y hace brillar el lado positivo del ser humano, de la vida y de  la propia psicología ocupándose de ello, y más allá de su pretendida utilidad, la PsP no deja de tener su lado negativo y oscuro.

División de la psicología

Por lo pronto, introduce una división dentro de la psicología, dando a entender  automáticamente que  hay una psicología negativa: el resto de la psicología,  señaladamente, la psicología  clínica, que se habría centrado sobre todo en aspectos  negativos. Con la PsP, la psicología se estaría dividiendo entre la centrada en la patología y la centrada en la hapiología. Además de dividir la psicología  académica, la PsP divide también  la psicología popular, tratando  de separar, de un lado, a quienes son positivos, optimistas o guays  y, por otra,  negativos, pesimistas o “tóxicos”. En esta división, los pensamientos pesimistas y las emociones disconfortantes  son anatema, para  lo que pareciera una religión que vela por las virtudes frente a los pecados.

La Psicología Positiva, por Marino Pérez-Álvarez (2)

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Marino Pérez-Álvarez es Psicólogo clínico y Catedrático de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos en la Universidad de Oviedo.

La Psicología Positiva: Magia Simpática, por Marino Pérez-Álvarez
Parte 1 - Parte 2 - Parte 3 - Parte 4 -

LA PsP : ALFORJAS PARA NADA

A pesar de su alarde científico, la PsP como ciencia deja mucho que desear. De hecho, fue criticada por flaquezas científicas de todo tipo, a lo que se ve, en vano, empezando por el artículo ya clásico de Richard Lazarus bajo el título “Does the positive psychology movement have legs?” (Lazarus, 2003b). La PsP sigue adelante  plagada de premisas pseudocientíficas, amén de argumentos  tautológicos (poco menos que decir que estar bien produce bienestar  o que el bienestar está relacionado con la satisfacción), abuso de  correlaciones  como si fueran  relaciones  causales (dando a entender, por ejemplo, que el bienestar  produce salud en vez de la salud bienestar, si es que a  veces no son lo mismo o ambos  dependen de  terceras  variables), experimentos sin especial fundamento teórico ni controles desafiantes,  hallazgos  de sentido común, poco menos que demostrar  que  estar  bien  es más  satisfactorio  que  estar mal, etc. (Fernández-Ríos y Cornes, 2009; Fernández-Ríos y Novo,  2012; Kristjánsson, 2010; Miller, 2008; Prieto- Ursúa, 2006).

La PsP como forma de brujería

La PsP es una mina para  encontrar  en psicología ejemplos por  los que  Stanislav Andreski identificó “las cien- cias  sociales  como  formas  de  brujería”,  referido en  su caso sobre todo a la sociología y la economía,  en la medida  en  que  demuestran  obviedades con gran  aparato metodológico (Andreski, 1972). Así, en la literatura  de PsP no es difícil encontrar  hallazgos  del tipo de que “las personas  que muestran una mayor satisfacción percibida en dichas  necesidades básicas  presentan  mayores  niveles de  bienestar  cotidianos”, así como que  “las fluctuaciones diarias en la satisfacción de dichas necesidades se asocian a fluctuaciones en el bienestar experimentado día a día.”  “De igual forma, varios estudios han mostrado que presentan  mayores  niveles de bienestar  aquellas personas  que presentan  metas coherentes  con sus intereses,  valores  y necesidades” (Vázquez,  Hervás  y Ho, 2006, p. 411), como si lo contrario  fuera  lo esperable. “Por ejemplo, una pareja o un matrimonio serán más satisfactorios si sus miembros  son  capaces de  permitir y promover  mutuamente  la satisfacción  en  las seis áreas de  bienestar  psicológico.  Asimismo, una  organización empresarial  o un colegio  generarán más  bienestar  si aportan  los nutrientes necesarios  para  generar  satisfacción en cada  una  de las áreas  de bienestar  propuestas por Ryff.” (Hervás, 2009, p. 33).  Igualmente, un econo- mista sería infalible si dijera  que una pareja o matrimonio tiene más dinero en la medida  en que sus miembros aporten  más  ingresos, etc. A propósito de una  terapia de calidad  de vida se plantea  la relación  entre,  por un lado, “satisfacción  con su vida”,  por  otro,  “bienestar  o felicidad” y todavía  por otro “emociones  positivas”. Da- da  una  combinatoria  de  estas  variables,  no resulta  tan fácil saber  cuál es la científica o, para  el caso,  la original  del modelo  (Tabla 2).  La solución en  Hervás,  Sán- chez y Vázquez  (2008, p. 65).

La Psicología Positiva, por Marino Pérez-Álvarez (1)

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Marino Pérez-Álvarez es Psicólogo clínico y Catedrático de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos en la Universidad de Oviedo.

La Psicología Positiva: Magia Simpática, por Marino Pérez-Álvarez
Parte 1 - Parte 2 - Parte 3 - Parte 4 -

La Psicología Positiva (PsP) es probablemente el mayor movimiento dentro de la psicología en lo que va del siglo XXI. Sin embargo, a pesar  de su enorme éxito y del atractivo que, sin duda,  tienen sus temas estrella (felicidad, bienestar,  optimismo), carece  de bases científicas y filosóficas sobre las que pudiera  sostenerse con solidez. Se empieza  por señalar  que la PsP tiene un origen más acorde con un movimiento religioso que con el desarrollo  de una ciencia. Más importante, se argumenta que la PsP sufre de ciertas falacias como son una supuesta ecuación de la felicidad y el carácter inherentemente  positivo de ciertas características  psicológicas. Se argumenta, asimismo, que la eficacia  atribuida a la PsP no cuadra  con la evidencia  disponible, con particular  referencia al cáncer.  En cuanto a la psicoterapia positiva para  aumentar la felicidad y disminuir la depresión, no parece  diferenciarse  del placebo. Por más que la PsP exhibe el lado positivo, no deja de tener su lado negativo, como la división de la psicología, la tiranía de la actitud positiva y un optimismo sin escrúpulos. Con todo, la cuestión de fondo es que la felicidad no es un principio de la vida sobre el que pueda establecerse una ciencia, de acuerdo con el argumento filosófico final.


domingo, 23 de octubre de 2016

Despersonalización (2)

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En un post anterior publiqué una breve clasificación de la despersonalización, para dar una idea de cómo la psicología actual trata las distintas variables de este espinoso asunto. Sin embargo, hay otras perspectivas, cabe mencionar, que por su calado abren una explicación distinta de la personalidad y sus trastornos. Este es el caso del Conductismo radical.


domingo, 18 de septiembre de 2016

Poniendo al cerebro en su sitio: el cuerpo

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Para llevar a cabo sus funciones, el cerebro necesita pies y manos, movimiento y operaciones, es decir, cuerpo operante. De ahí que el cuerpo sea un referente más completo y funcional que el cerebro, que al fin y al cabo es un órgano, todo lo preciado, delicado y complicado que se quiera, pero un órgano del cuerpo. En esta perspectiva, la cuestión sería cómo el cuerpo y la cultura moldean las funciones del cerebro incluyendo su estructura.


Es interesante señalar el par funcional percepción-operación [...] toda percepción supone alguna forma de operación y toda operación implica percepción. La no consideración de esta doble funcionalidad perceptivo-operatoria lleva a la consideración de los sentidos como "ventanas al mundo" proveedoras de información para que en algún presunto sitio dentro del cerebro tenga lugar la visión. El cuerpo es el que establece contacto con el mundo y actúa sobre él y del que tenemos conciencia y experiencia directas.  La propia plasticidad del cerebro es modulada en buena medida por el cuerpo, en sus ajustes en relación con el medio.

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Autor: Marino Pérez Álvarez, "El mito del cerebro creador"

sábado, 13 de agosto de 2016

El magnetismo de las neuroimágenes: Moda, mito e ideología del cerebro (2)

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EL MAGNETISMO DE LAS NEUROIMÁGENES:
MODA, MITO E IDEOLOGÍA DEL CEREBRO
por Marino Pérez Álvarez, Universidad de Oviedo



EL DECLIVE DE LAS HUMANIDADES Y DE LAS CIENCIAS SOCIALES

La ascendencia de la neurociencia con su prestigio y seducción va a la par del declive de las humanidades y de las ciencias sociales, a juzgar no sólo por su pérdida de atractivo para carreras profesionales sino por la proliferación de neuro-disciplinas. Tal parece que las disciplinas humanistas y sociales tuvieran que ser validadas y confirmadas por la neurociencia, para el caso, por neuroimágenes reveladoras de las áreas implicadas en la actividad humana, como si ésta fuera cosa del cerebro. Puesto que algún correlato neuronal tiene que haber de cualquier actividad humana (económica, política, religiosa, ética, estética, educativa, psicopatológica, etc.), su conversión en relato neurocientífico explicativo del fenómeno en consideración está servido. Así, el correlato correspondiente, valga por caso, de una acción económica, política, religiosa, ética o de lo que sea, se presta a explicar tal fenómeno en términos del cerebro, pasando por alto a la persona que es en realidad quien realiza la actividad. Se pasa por alto no sólo a la persona, reducida al cerebro, incurriendo en este caso en la falacia mereológica (consistente en atribuir a una parte lo que es de un todo), sino que se pasan por alto las propias condiciones de posibilidad de la persona, incluyendo su cerebro, que son la cultura y la sociedad, sin las cuales ni cerebro que valga habría. Se olvida o pasa por alto que el contexto cultural y el medio social son realidades históricamente dadas, supra-individuales y preexistentes a cualquier cerebro que se estudie en una máquina de neuroimagen. Siendo así, es ocioso reducir al cerebro y deducir de él lo que la persona aprendió y llegó a ser gracias precisamente al contexto social-cultural.

viernes, 12 de agosto de 2016

El magnetismo de las neuroimágenes: Moda, mito e ideología del cerebro (1)

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EL MAGNETISMO DE LAS NEUROIMÁGENES: 
MODA, MITO E IDEOLOGÍA DEL CEREBRO
por Marino Pérez Álvarez, Universidad de Oviedo


El cerebro se ha convertido en el centro de explicación de los asuntos humanos. De pronto, es como si todo dependiera del cerebro y no fuéramos más que “un montón de neuronas”, como decía Francis Crick en 1994, al presentar la hipótesis revolucionaria para el siglo XXI, según la cual “Usted, sus alegrías y sus penas, sus recuerdos y sus ambiciones, su propio sentido de la identidad personal y su libre albedrío, no son más que el comportamiento de un vasto conjunto de células nerviosas y moléculas asociadas” (Crick, 1994, p. 3). La neuro-revolución ya ha sido declarada, si nos creemos la proclamación de Z. Lynch (2009). El papel creador del cerebro está dado por hecho ya en el mismo título de libros recientes de importantes autores, como el de Michael Gazzaniga: ¿Qué nos hace humanos? (de 2008) y el de Antonio Damasio: Y el cerebro hizo al hombre (de 2010), poco menos que una declaración bíblica.

domingo, 24 de julio de 2016

Entendiendo la esquizofrenia desde la fenomenología

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La Hora de la Fenomenología
en la Esquizofrenia

- Marino Pérez-Álvarez, Universidad de Oviedo .
- José M. García-Montes, Universidad de Almería .
- Louis Sass, Rutgers University .

Este trabajo expone las aportaciones de la fenomenología en el entendimiento de la esquizofrenia. Se empieza por mostrar que la fenomenología viene a recuperar la tradición psicopatológica, perdida a partir del éxito del DSM-III, así como del establecimiento de la neurobiología como corriente dominante. Sus aportaciones se exponen conforme a tres apartados, relativos a la concepción, evaluación y tratamiento. En cuanto a la concepción, la fenomenología concibe la esquizofrenia como un trastorno de la ipseidad, caracterizado por una conciencia intensificada de aspectos normalmente implícitos o pre-reflexivos, por un sentido disminuido de sí mismo como sujeto de la experiencia y de la acción y por la alteración de la articulación perceptiva con el mundo. La evaluación, cuyo principal método es una entrevista semi-estructurada, trata de poner de relieve las experiencias de primera persona que caracterizan el comienzo de la esquizofrenia, para el caso, la antedicha alteración de la ipseidad. A este respecto, se indagan cinco dimensiones: la autoconciencia e implicación en el mundo, la corporalidad, la corriente de conciencia, la delimitación y permeabilidad del yo y la reorientación existencial. Finalmente, se indican las posibilidades que la fenomenología abre para el tratamiento psicológico. Se señalan la actitud fenomenológica como apertura psicoterapéutica (no es lo mismo plantear la esquizofrenia como alteración de la ipseidad que como enfermedad del cerebro) y la importancia de la hermenéutica y de la narrativa. Así mismo, se tratan de ver en la perspectiva fenomenológica las terapias con base en mindfulness y aceptación y compromiso.


viernes, 13 de mayo de 2016

Propuesta de conductismo filosófico

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«Sobre el fondo del materialismo filosófico, se conjuga la fenomenología y el conductismo, dando un paso que hasta ahora no se había dado, por más que pedido por ambos lados. No sería ninguna síntesis donde se cosieran dos telas, sino una construcción nueva, un nuevo tejido fenoménico-conductual. Pues bien, esta concepción fenoménica de la conducta se encuentra desarrollada en la obra de Juan B. Fuentes "El conductismo como filosofía".»

Del alcance de la idea

«Se trata de una auténtica filosofía de la conducta, que bien se pueda dar de alta aquí como conductismo fenoménico-conductual. En relación con los conductismos filosóficos al uso, éste conlleva dentro de su planteamiento de base toda una ontología materialista y una teoría del conocimiento, se podría decir, conductista. La ontología tiene en la noción de "conflicto de normas" su constitutivo fundamental, precisamente, por ser un constitutivo antropológico del funcionamiento de las sociedades humanas, cuyo funcionamiento en la cultura moderna y la sociedad actual sería crítico para dar lugar a la psicología (correlativa de los problemas psicológicos que requieren de ella). La noción de meta-contingencia y de práctica cultural son aspectos del conductismo que estarían en esta línea. Por su parte, la teoría del conocimiento, propia de una psicología que tiene su base en el aprendizaje, se desarrolla sobre la base de una concepción construccionista y operatorio-fenoménica de la conducta, lo que supone una concepción radicalmente conductista de la intención, el significado y la representación. Obviamente, no se trata de una versión conductual, alternativa, sino de una reconstrucción que implica el desmantelamiento de las concepciones dualistas y de los sempiternos equívocos que subyacen a la psicología cognitiva del conocimiento.

En efecto, la psicología cognitiva tiene una concepción representacional y, así, dualista del conocimiento, que reproduce todos los problemas de la filosofía dualista tradicional. So pretexto de que es empírica y actual, lo cierto es que, por mucho que hable de computación, códigos, módulos, conexionismo, redes neuronales, a menudo son psicologías pre-críticas, por anteriores a la crítica kantiana. Aun siendo la teoría de Kant superior a todas ellas, ésta pediría precisamente una salida construccionista y operatorio-fenoménica en la línea que aquí se reclama. Por todo ello, se daría de alta a este conductismo filosófico de Fuentes, en principio, a la par de los conductismos filosóficos en cartel (Wittgenstein, Ryle, Quine, Kitchener). Sin embargo, no sería para tener uno más sino que, dado su alcance, excusaría los otros, sin perjuicio de su interés puntual.»

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«Como toda una filosofía, el conductismo podría desarrollar una ontología organizada sobre el papel fundamental de la conducta tanto en la evolución biológica como en el desenvolvimiento de la vida en una escala histórica, cultural, psicológica y, en definitiva, antropológica. La cuestión sería que la conducta establece las mediaciones posibles entre los tres géneros de materialidad o, si se prefiere, las tres estructuras del materialismo cultural. Por ello mismo, la conducta sería constitutiva del conocimiento, naturalmente, del conocimiento que quiera acogerse a la gnoseología lógico-material. Así pues, podría ser que la conducta fuera más importante que para ser meramente objeto de una ciencia, aunque esta fuera la “ciencia de la conducta”. Siendo así, el conductismo como filosofía de la ciencia de la conducta o de la psicología tendría que revertirse más en una filosofía, porque la conducta no sería solo una cuestión de la psicología”.»

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- Autor: Marino Pérez Álvarez, de su libro ‘Contingencia y drama‘ (versión Kindle en Amazon, versión papel en Casa del Libro)
- Marino Pérez Álvarez es Psicólogo clínico y Catedrático de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universidad de Oviedo.

lunes, 21 de marzo de 2016

¿Qué es el Conductismo?

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La Pregunta por el Conductismo

El conductismo es, sin duda, uno de los movimientos más vigorosos de la historia de la psicología y, sin embargo, no está en vigor como correspondiera a su contribución. Esto no es así porque la psicología actual estuviera sobrada de vigor, que le viniera de otros movimientos, de manera qe se permitiera pasar por alto la contribución del conductismo. Antes bien, la psicología como disciplina está más desvertebrada que nunca, a pesar de su implantación tanto académica y profesional como mundana. Es de suponer que este éxito social no vendría precisamente de una falta de vigor como el que podría aportar el conductismo. Se entiende que mejor le iría a la psicología si el conductismo estuviera más vigente. Siendo así, se impone la pregunta por el conductismo.

sábado, 19 de marzo de 2016

Desenredamiento auto-reflexivo y activación conductual


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Desenredamiento auto-reflexivo 
y activación conductual: 
claves para la terapia

Una nueva generación, ola o look de terapias psicológicas se ha dado de alta en los últimos tiempos (Pérez Álvarez, 2006), refiriéndose en particular a la terapia de conducta y a la terapia cognitiva, a menudo fundidas y confundidas como terapia cognitivo-conductual. Esta tendencia de nuevas terapias conductuales tiene afinidad con terapias tradicionales de otras orientaciones (Pérez Álvarez, 2001). Esta afinidad no se ha de entender como una caída de la terapia conductual en el territorio de otras terapias ni tampoco como una mera integración sino, propiamente, como una ‘afinidad electiva’ goethiana que transforma las formas anteriores en una nueva. Tampoco se trata en rigor de una nueva terapia, nunca vista, en la medida en que contiene saberes conocidos, pero sí de una forma distinta de entender los problemas psicológicos y su tratamiento, más allá de las formas convencionales.

Las nuevas terapia a las que más concretamente me estoy refiriendo son la terapia de aceptación y compromiso (ACT) (Pérez Álvarez, 1996) y a la terapia de activación conductual (AC) (Pérez Álvarez, 2007). La ACT y la AC no son las únicas terapias en esta línea y por su parte la ACT ya no se podría decir que es nueva, en vista de su expansión en los últimos años. De todos modos, estas dos terapias son las que probablemente representan y personifican mejor la nueva ola o como yo preferiría decir en esta ocasión la metamorfosis de la psicología clínica y de la psiquiatría también por lo que le toca.

jueves, 3 de marzo de 2016

La conducta de las operaciones mentales, por Marino Pérez Álvarez

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La conducta de las operaciones mentales
(apuntes críticos y reconstructivos)
por Marino PÉREZ ÁLVAREZ,
Universidad de Oviedo

Resumen
Ordinariamente, las operaciones mentales se consideran el contrapunto de la conducta. En este sentido, se sitúan bien alejadas del alcance del análisis de conducta. El argumento que se desarrolla aquí, sin embargo, es que el aspecto esencial de las operaciones mentales es lo que tienen de operaciones, y no de mentales. El lenguaje es entendido en relación genética con la conducta operante manipulativa, y el pensamiento en relación con el lenguaje. De este modo, el pensar resulta una forma de hacer (de construir), y en esta línea son analizadas la solución de problemas y la creatividad.

Lo más común, en sentido de vulgar, es asimilar a Skinner con el condicionamiento operante, refiriéndose éste a conducta efectora de los organismos sobre un dispositivo a propósito en una caja especial. Cuando se trata de la conducta humana, al condicionamiento operante se le reconoce su interés en relación con aprendizajes motores elementales,­ sobre todo, en sujetos que no han desarrollado (aún) estructuras y procesos cognitivos (de suficiente envergadura)­ . De haberlos desarrollado, las operantes serían «mera conducta» dependiente de las cogniciones. Dentro de esos límites, las aportaciones de Skinner están asimiladas y, de hecho, forman parte del «inconsciente colectivo» de la psicología contemporánea.