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lunes, 3 de julio de 2017

Contextualismo ético y relatividad de la justicia (1)

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Contextualismo ético y relatividad de la justicia
Por Enrique López Castellón


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El hecho de la «construcción social» de la personalidad individual y el de la construcción histórica de las sociedades parecen implicar que no existe un punto de Arquímedes separado e intemporal sobre el que pueda levantarse una teoría moral y política universal. Abandonando este inútil empeño de la Ilustración, buscando aliento filosófico en Aristóteles, Rousseau, Hume y Hegel y criticando -a veces injustamente- a Kant y a Rawls, los actuales comunitaristas reclaman el reconocimiento de la contextualidad de la verdad y de la justicia rechazando la eficacia racionalizadora de un supuesto sujeto abstracto (el yo cartesiano o kantiano) o de un sujeto colectivo (el espíritu, la especie) que despliegue sus potencialidades en la historia (KYMLICKA, 1988). De este modo se toma conciencia de que la verdad de una proposición o la justicia de una norma sólo pueden establecerse sobre la base de un sistema conceptual y axiológico compartido, existiendo además una pluralidad irreductible de esquemas teóricos que cierra el paso a una metateoría unitaria que superando la diversidad de los contextos permita asentar pautas de conducta universalmente aplicables al margen de la especificidad de las circunstancias histórico-sociales (WOLF, 1992, p . 786). La queja de los comunitaristas arranca también de la fragilidad, desarraigo y desorientación de la identidad del individuo que vive en sociedades culturalmente plurales y sometido por ello a pautas de conducta diversificadas y aun contradictorias (OLDENQUIST, 1982). De ahí que el movimiento comunitarista solicite una mayor homogeneidad cultural y trate de introducir cambios en el discurso público yen nuestras propias organizaciones sociales o al menos de recuperar ciertos bienes colectivos que aún estarían a nuestro alcance (SANDEZ, 1982).

domingo, 2 de julio de 2017

Medir un kilogramo con la mayor precisión

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El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de Estados Unidos se ha puesto a revisar los pedacitos ridículamente pequeños de los quanta a fin de que podamos refinar nuestras mediciones del Universo.

Patrón de kilogramo. Greg L / Wikimedia Commons

sábado, 1 de julio de 2017

El encanto de los unicornios

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Junto con las sirenas y los dragones, los unicornios se hayan entre las criaturas míticas más conocidas del mundo. Desde las primeras representaciones artísticas de Albrecht Durer y los tapices medievales a los carteles New Age y las camisetas para niños, los unicornios son universalmente amados. Todos reconocemos su impresionante imagen, pero además, la historia que hay detrás de esa magnífica bestia es igualmente hechizante.

'El unicornio en cautiverio' es
parte de la colección del Museo
de Arte Metropolitano
'Tapices de Unicornio’,
alrededor de 1500. Crédito:
Metropolitan Museum of Art
El unicornio no surgió totalmente formado en la imaginación popular, se fue desarrollando gradualmente a partir de numerosas fuentes antiguas. Los primeros informes de la fecha unicornio de vuelta al siglo IV cuando el médico griego Ctesias registró cuentos exóticos que había oído de los viajeros: ". Existen en la India ciertos asnos salvajes que son tan grandes como caballos, y más grande Sus cuerpos son de color blanco, con las cabezas rojo oscuro, y sus ojos de color azul oscuro. Ellos tienen un cuerno en la frente, que es alrededor de un pie y medio de longitud ". El cuerno, agregó, se decía que era blanco, rojo y negro.

Las leyendas se extienden y diferentes las culturas van generando diversas versiones del unicornio. El Qilin++ de la tradición china —que tenía cuerno en la cabeza de 366 cm. y un pelaje con los cinco colores sagrados— era reconocido por traer la buena suerte. Aunque las imágenes modernas tienden a asumir que los unicornios son de tamaño como caballos, el Physiologus (un bestiario del siglo XII) lo describía como "un animal muy pequeño, parecido a un crío". La comparación es con una cabra bebé en lugar de con un ser humano preadolescente; en cualquier caso, los unicornios descritos no se levantarían muy por encima de la altura de la rodilla.